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EL PERIODISMO DEPORTIVO HA MUERTO

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EL PERIODISMO DEPORTIVO HA MUERTO

Mensaje por cqqsb el Sáb Dic 07, 2013 3:50 pm

EL PERIODISMO DEPORTIVO HA MUERTO

Estaba agonizando y ya no le quedaban fuerzas para seguir adelante. Muchos le pedían que se levantara, que pelease, pero ya no podía más, es difícil rivalizar contra la incompetencia. La batalla estaba perdida por más que le duela. Son muchos golpes en el lomo, muchos desaires, demasiados desplantes. Son amores que se perdieron, promesas de adolescencia, y de juventud, que se escaparon derechas al abismo cuando aparecieron esos trozos de papel con la cara de el Rey en el centro, primero, y de ejemplos arquitectónicos de Robert Kalina, después. O esas sillas exclusivas en mesas de restaurantes que acogían el calor de una cena gratuita. O esos viajes por la cara, de 1000 kilómetros –o más-, para garantizar un número alto en las valoraciones de las crónicas postpartido.

El periodismo ha muerto y ha dejado paso a una serie de chuflas con micro, de vasallos indecentes del servilismo más rancio. Las tertulias televisivas han sustituido la información por el bochornoso espectáculo de histéricas con bufanda para las que el asunto del día es todo lo que no tenga que ver con el fútbol. El morbo prevalece sobre la ética, y mientras por un lado abanderan una lucha de valores y pretenden hacer del profesional del fútbol un modelo social de conducta por el otro graban sin permiso a un entrenador cuando ve el entrenamiento de su hijo para justificar una persecución que ya empieza a resultar irritante.

El primer problema es que hemos interiorizado que el periodismo lo puede hacer cualquiera. La sociedad 2.0, los mecanismos de la comunicación multimedia, han puesto al alcance de todos un servicio que solo podemos organizarlo desde la responsabilidad -pues establecer unos límites, por muy loable que parezca a simple vista, sería ir en contra de la libertad de expresión-. Y ya sabemos como de cortitos andamos de responsabilidad. Aunque el problema, realmente, es que el ultra ha pasado de estar en la grada con una bufanda en una mano y una bengala en la otra a poblar las redacciones de los periódicos. Nos hemos contaminado de hooligans de la palabra, pero lo peor es que les hemos dado difusión, los hemos colocado en primera plana y los hemos puesto a los mandos de un barco que capitanean cual Francesco Schettino. Los buenos, los que siguen creyendo en la honestidad por encima del trinque, siguen en la sombra, esperando una oportunidad sin demasiadas esperanzas.

El segundo problema hay que entenderlo desde una perspectiva muy simple. El periodismo es un negocio, y como tal, la verdad ha dejado de ser innegociable para convertirse en uno de sus productos de mercado. Lo verdaderamente preocupante es que hemos normalizado que cada cual escriba y hable al dictado amparados en la excusa del respeto por la línea editorial. Se han puesto rejas a la libertad de expresión y nos sentimos cómodos escribiendo desde la cárcel. Por eso el futuro del periodismo solo lo entiendo desde el valor al alza de la figura del web máster. Se produce un conflicto de intereses entre lo que es, y lo que a mí y a mi medio nos interesa que sea. Se falsea la situación, se descontextualiza, y la realidad no estropea casi nunca una buena noticia.

El tercer problema es el corporativismo enfermizo que se ha grabado a fuego en el profesional de la información. No importa qué diga, no importa la burrada que venda, no importa el lenguaje que use, no importa que mienta a conciencia. Como diría aquél famoso policía vestido de paisano, “son compañeros, coño”. El corporativismo es la enfermedad de defender por decreto cualquier estupidez solo por el hecho de compartir profesión. Y eso es, por así decirlo, un cáncer para el que no hay quimioterapia que sirva, porque la gilipollez, como la imbecilidad, no tiene solución.

El cuarto problema es que el periodista deportivo está siendo más protagonista que nunca. Ahora los periodistas reciben más entrevistas de las que hacen. Eso es un problema porque quieren ser más protagonistas que la noticia y más importantes que el juego y que los que participan en él. Las ruedas de prensa se han llenado de preguntas donde todo importa menos lo que pasa en el campo. Conspiraciones, vida privada, polémicas estériles, villaratos, platinatos y demás mierdas producto de una profesión desquiciada.

El quinto problema, y lo que para mí es más importante, es que la sociedad está empezando a creer que hay pocos periodistas de verdad. Todos entran en el saco de las generalizaciones, todos pagan los fallos de unos pocos y agachan la cabeza asistiendo, impávidos, al descrédito público de una profesión que aman más que a su vida. No faltan buenos periodistas, sino medios que les den difusión. El periodismo muere por una estructura deficitaria en la que prevalece el escándalo por encima del rigor.

El sexto problema es el amiguismo, casi como en cualquier profesión del mundo. El periodista que se lleva muy bien con un presidente, el que se convierte en la voz interesada de algún jugador para contarnos incluso a qué hora del día va al servicio, el que de vez en cuando come y se echa unas risas con algún entrenador o aquellos periódicos dirigidos en la sombra por un presidente que cuentan entre sus actividades extraescolares la de echar entrenadores y publicar alineaciones. Ser periodista es, por encima de cualquier otra cosa, saber que nada ni nadie puede estar por encima de tu obligación de contar lo que pasa.

El séptimo problema es la situación de los nuevos periodistas que intentan abrirse camino sin demasiada suerte. Nos enfrentamos a una disyuntiva desalentadora: o tragas y eres uno más del ejército de esclavos con sueldo, o ya sabes dónde está la puerta. ¿Ser independiente o tener un sueldo? ¿La verdad o el pan? Si crees ser lo suficientemente bueno, no dudes en que llegará la oportunidad. Más tarde o más temprano, pero llegará, porque a cualquier lector de buen paladar le aparece una sonrisa cuando lee algo que merece la pena. Ya lo dijo alguien que de ir a contracorriente sabía un rato. Ningún precio es demasiado alto por el privilegio de ser uno mismo. El periodismo ha muerto. Entre todos lo matamos y él solito se murió.

Alejandro Sierra Palma
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Re: EL PERIODISMO DEPORTIVO HA MUERTO

Mensaje por cqqsb el Sáb Dic 07, 2013 3:51 pm

Dándome una vuelta por internet buscando otra cosa, me he encontrado con esto que creo es una reflexión interesante sobre el periodismo actual, no se que os parece, yo estoy de acuerdo...
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Re: EL PERIODISMO DEPORTIVO HA MUERTO

Mensaje por JoseMaria_EB el Sáb Dic 07, 2013 6:07 pm

@cqqsb escribió:Dándome una vuelta por internet buscando otra cosa, me he encontrado con esto que creo es una reflexión interesante sobre el periodismo actual, no se que os parece, yo estoy de acuerdo...
Interesante y sobre todo acertada en su diagnóstico. Ese es en líneas generales el periodismo actual.
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