Somos todos estúpidos porque no sabemos distinguir. Somos imbéciles porque se nos ocurre que si yo recorto las mangas de una camiseta es para evitar a toda costa ponerme su equivalente de manga corta, a la sazón completamente a mi disposición. Pero como somos todos idiotas, aparece el protagonista del asunto poniendo morritos y demostrando que no hay nada que le sobre a la camiseta de manga larga como para tener que recortar dicha manga, y a pesar de todo seguimos siendo tan imbéciles que mantenemos que el problema no es lo que le sobra a la camiseta de manga larga sino lo que le sobra a la de manga corta, tanto le sobra que preferimos cortar la de manga larga a optar por la solución por la que optaría cualquiera, esto es, ponernos la de manga corta.